lunes, 21 de septiembre de 2015

EL APOCALYPSIS CHILENSIS 2.0 (PRIMERA PARTE)


  Hace cinco años atrás, el terremoto de magnitud 8,8 Richter, ocurrido el 27F nos hizo crear esto que llamamos Apocalypsis Chilensis, con lo cual nosotros atacamos con bastante fiereza, no solo las falencias estructurales, sino que a los principales responsables de la fallida alerta de tsunami que terminó con la muerte de 525 compatriotas y la desaparición de otros 156. Cuatro años después, la naturaleza se ensañó con el Norte Grande, donde dos terremotos de magnitudes 8,2 y 7.8 Richter, derivaron en un tsunami que dejó inservibles muchas embarcaciones en Caleta Riquelme (Iquique).

  Ahora, sucede que el brasuca Haroldo Maciel, ya anticipó que se iba a producir en septiembre un terremoto que tendría como epicentro la parte sur de la Región de Coquimbo, cosa que la comunidad científica y el común de la gente ni siquiera le creyeron. Entonces, como Chile estaba infestado de corruptos en política, delincuentes despiadados, desadaptados sociales en los estadios (los chunchitos que le arrojaron un vaso con pichí a Nicolás Periç en La Florida cuando perdieron con Audax) y otros actos deshonestos, la naturaleza simplemente se aburrió de todos los pelafustanes y, a las 19:54 horas del 16 de Septiembre Monumental, hizo sacudir la tierra entre Atacama y la Araucanía. Sí, Doña Natura se aburrió de todos los infelices y Don Terremoto entró rapidito, destruyendo la ciudad de Illapel y remeciendo varias ciudades, justo cuando se inauguraba la fiesta de La Pampilla en Coquimbo, justo cuando la barra pop estaba comprando en los supermercados, justo cuando se preparaban para endieciocharse de lo lindo y, justo cuando la pipol se iba a sus palacetes.

  En el Centro Sismológico Nacional (Cesin) de la Universidad de Chile, los terremotólogos tenían como magnitud del huascazo grado 7,2; mientras que allato en Los Vilos calcularon en 7,4 grados. Pero apareció el Vitoco Sardiña desde Gringolandia, para dejarles la película clara a los despistados, definir el temblorazo como TERREMOTO con magnitud 7,9 Mw, ubicando su epicentro entre Canela Baja y Huentelauquén y, mandando altiro a decretar alarma de "tusunami". ¿Y qué hizo el Ricky Toro?. Le puso magnitud 7,7 al tiritón, el Jorge Burdo le puso magnitud 8, el Vitoco Sardiña lo subió a 8,3 grados y al final, se terminaron convenciendo que era un terremoto.

  Mientras los ágiles de la prensa duopolista le quisieron bajar el perfil desde el principio, la barra pop tenía mas que claro que era un terremoto. Así y todo, este terremoto fue tan superficial, que sólo tuvo una profundidad de 11 kilómetros, a diferencia de los dos anteriores que son terremotos de subducción marina. En materia de intensidades, Canela, Illapel y Los Vilos, marcaron 9 grados; La Serena, Coquimbo, Andacollo, Vicuña, Ovalle, Punitaqui, Monte Patria, Combarbalá y Salamanca, marcaron 8 grados; La Ligua, Quillota, San Felipe, Los Andes, Quintero, Concón, El Quisco, San Antonio, Tiltil y Santiago, marcaron 7 grados; Vallenar, Quilpué, Viña, Valpo, Algarrobo, Melipilla, Talagante, Puente Alto, San Bernardo, Rancagua, Rapel, Navidad, Rengo, San Fernando, Curicó y Talca, marcaron 6 grados; Copiapó, Tierra Amarilla, Pichilemu, Santa Cruz, Vichuquén, Constitución, Cauquenes, Linares, Chillán, Talcahuano y Concepción, marcaron 5 grados; Chañaral, Caldera, Los Ángeles, Lota, Arauco, Lebu, Angol, Collipulli, Lonquimay, Carahue y Lautaro, marcaron 4 grados; y por último, Taltal, Temuco, Loncoche, Villarrica y Pucón, registraron 3 grados, todos en la escala de Mercalli.

  Este terremoto también llegó a las ciudades argentinas de San Juan (6 grados), Mendoza (5 grados), La Rioja (5 grados), Buenos Aires (5 grados), Córdoba (4 grados) y San Luis (4 grados). También rozó Brasil, Uruguay y Paraguay, lo que se podría entonces catalogar como "el terremoto de América".

  Pasadas las 20 horas, la alerta de "tusunami" pasó a ser alarma completa en toda la costa chilena. Es así como el primer tren de olas partió a la altura de Pichidangui, claro que luego el mar se empezó a ensañar brígido con sectores costeros tales como Concón, Los Vilos, Tongoy y la bahía de Coquimbo, donde en este último caso las olas llegaron a los cinco metros de altura, suficientes para mandar a la zorra la caleta de Coquimbo, una parte del Barrio Inglés, el sector posterior al Rodoviario y el barrio de Baquedano, convertido desde ese instante en la Zona Cero de Coquimbo y donde hasta el centro Teletón terminó hecho una miseria. Tongoy quedó convertida en un pasadizo marino, ya que la Playa Grande con la Playa Socos se unieron, pero de frentón aislaron la zona para convertir a Tongoy en dos islas; el "tusunami" barrió con Punta Aldea, dejando a los tongoyinos con la guata apretada. En Concón, la avenida Borgoño se transformó en el "río Borgoño", que inundó la principal arteria comunal y donde hasta un balón de gas salió flotando.

  El guascazo mandó al cajón a trece compatriotas (seis en Coquimbo, una mujer en Monte Patria, otra en Illapel, otra mas en Ovalle, otro en Valpo, otro mas en Catapilco, mas otro en Olmué y un tatita en Maipú, al cual lo dejaron liquidado en el Hospital de Mierda y por un paro cardíaco producto del terremoto, dejó de existir en su depa) y dejó a otros catorce perejiles de diversa consideración. Además, se informó de 9.061 damnificados, 656 viviendas destruidas (casi todas en la Región de Coquimbo y dos en Valparaíso) y 1.280 con daños tan severos, que la única solución es demolerlas (1.273 en Coquimbo, 6 en Valparaíso y 1 en O`Higgins).

  Tras haber ocurrido el terremoto, el Gobierno decretó inmediatamente el estado de emergencia para la Cuarta Región, designándose como Jefe de Plaza al General de Brigada del Ejército, Schafik Nazal Lázaro, mientras que se decretó zona de catástrofe para la provincia de Choapa (compuesta por las comunas de Los Vilos, Illapel, Salamanca y Canela) y la comuna de Coquimbo, capital de la provincia del Elqui.

  Ya cerca de la medianoche del patriótico 18 de Septiembre, se repuso el 90% de los servicios básicos (agua potable y electricidad), mientras que también pasó lo mismo con la conectividad aérea y terrestre. Sin embargo -y pese a que las autoridades de este mugriento gobierno juraba de guata que la red hospitalaria local estaba funcionando tiquitaca-, los funcionariosaurios del Hospital San Pablo de Coquimbo, ubicado al final de la Av. Videla, calificaron de crítica la situación del nosocomio, puesto que al menos la mitad de la infraestructura tiene un inminente peligro de derrumbarse. La antigua torre del hospital, ya había sufrido importantes daños durante el terremoto de Punitaqui de 1997, por lo que no es de extrañarse que, si se produce una réplica superior a los 7 grados o un nuevo terremoto, esa vetusta torre se viene abajo y el nosocomio se va a las pailas.

  El terremoto mandó a la zorra la tradicional fiesta de La Pampilla de Coquimbo, así como también se suspendieron las clases en todos los coles entre las regiones de Atacama y Los Lagos el día 17 de este mes y, a partir del 21 en las provincias de Limarí y Choapa.

  En el próximo capítulo, vamos a profundizar los efectos, el momento, las consecuencias y la realidad que viven en las zonas afectadas por el terremoto.












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