jueves, 22 de agosto de 2013

OPERACIÓN SANTA PATRICIA, NI AHÍ CON LOS FASCISTAS (CENTÉSIMO TRIGESIMOOCTAVA PARTE).

  Con la canción de Manu Chao llamada "Me dicen el desaparecido" (http://www.youtube.com/watch?v=7vz6gCFob_E), seguimos haciéndole bullyng a los fachos de mierda en esta Operación Santa Patricia..., y más si se trata del come guaguas de Juan Emilio Cheyre por el caso Lejderman.
 “Mi deseo y mi espíritu no es de venganza. Sólo pido que los militares responsables tengan un juicio justo”. Con estas palabras, Ernesto Lejderman se refirió ayer a la muerte de sus padres, en 1973, caso que reflotó la semana pasada.
Ese año, Lejderman fue dejado por militares en un convento de La Serena, luego de que sus padres -el argentino Bernardo Lejderman y su mujer mexicana María del Rosario- murieran a manos de militares. Más tarde, sería enviado a casa de sus abuelos en Argentina.
En la investigación -que culminó con tres ex militares condenados en 2007- declaró como testigo el actual director del Servel, general (R) Juan Emilio Cheyre, quien en 1973 cumplía funciones militares en La Serena.
Lejderman dijo a Cooperativa que “yo creo que hay una complicidad de parte de él. (...) Cheyre cumplió la orden de llevarme al convento y la patrulla militar cumplió la orden de matar a mis padres”.
Sin embargo, el abogado de Lejderman, Héctor Salazar, dijo que “se investigó todo el caso, no hay ningún antecedente nuevo y no se estableció ninguna responsabilidad penal (de Cheyre)”.
En tanto, el ex coronel Ariosto Lapostol, quien en 1973 estaba a cargo del regimiento de La Serena, aseguró ayer a Canal 13 que el rol de Cheyre fue sólo administrativo. “Si había que llamar a la embajada argentina, él hacía el llamado y me pasaba la comunicación. No intervino en absoluto”, dijo.
Sobre la muerte de los padres de Lejderman, Lapostol aseguró que la patrulla militar le informó que “el argentino y la mexicana (dispararon) contra los militares. Eso me contaron a mí los militares cuando llegaron”.
 Y ahora, comienza el bullyng..., porque tras la tirada de esponja del Servel, Cheyre se fue mordiéndose la lengua de víbora y ahora nadie lo mira, ni siquiera la iñora. Y el coro monumental lo canta así, así, así, así, así...
 "¡NADIE TE QUIERE, TODOS TE ODIAN. MEJOR COMETE UN GUSANITO...!!".
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