miércoles, 1 de abril de 2015

OPERACIÓN SANTA PATRICIA 2.0, EL REGRESO (359° PARTE): DESASTRE EN EL NORTE (2)



   Con el himno del desaparecido y muy bien recordado club de fútbol Regional Atacama, llegamos a la segunda parte de este especial de la Operación Santa Patricia que trata de la catástrofe ocurrida en la zona norte de esta larga y angosta faja de tierra. Y si bien en Taltal la sufrieron con un aluvión que los dejó en el fango, el epicentro de la noticia está en la región de Atacama, donde chañaralinos, almagrinos, copiapinos y demases, están viviendo un largo vía crucis que los tiene muy mal.
  La situación en la III Región de Atacama es a todas luces muy dramática, porque todo lo hermoso que mostraban hasta la noche del 24 de Marzo Monumental, se fue a la mierda por culpa del alud de escombros, sedimentos, metales, barro y lodo, que no solo taponearon la Quebrada del Salado y el Río Copiapó, sino que sepultó el temple de todos los atacameños en general. Lo digo porque cuando empezó a quedar la mansa embarradita, mas de alguno que se atrevió a subir videos a YouTube, contó en carne propia cómo el río Salado se llevó todo lo que había a su paso, arrasando Diego de Almagro para dejar sumergidas las ilusiones en ese funesto lodazal rogelio, el mismo que en El Salado dejó a los parroquianos aguantando en los techos aislados ante la fuerza de la naturaleza, esa que terminó ensañandose con Chañaral hasta el mar, un mar de lágrimas que corría con mucha fuerza para destrozar el espíritu de la gente. Copiapó despertó bajo el agua junto al río que llevaba 18 años seco y que desde el Salar de Maricunga botó todo lo que encontraba para devastar Tierra Amarilla, San Antonio, Paipote y el centro de la capital atacameña rodeando la avenida Copayapu y arrasando con la Plaza de Armas y dejando el Cerro La Cruz como un dique que resistía los embates de un río que despertó de la siesta. Alto del Carmen quedó aislada y su gente quedó como el...pisco (no sean mal pensados).



  Ahora, entramos al drama humano de la catástrofe, un drama que tiene a todo Chile tremendamente impactado y que nunca dejaremos pasar. En Chañaral, Diego de Almagro y el poblado de El Salado, los damnificados mostraron su completa rabia y tristeza por lo ocurrido con el aluvión que los sacó de sus casandras y fuentes de trabajo; un peque fue rescatado de los roqueríos por un marino que utilizó un arnés para que su papurri lo lleve a uno de los albergues; el nivel del agua y el lodo arcilloso llegó a los dos metros dejando la escoba; mas de alguno que en sus vehículos se fueron flotando con la fuerza de la corriente que los hizo desaparecer casi sin rumbo; hubo gente que falleció arrastrada por la corriente hacia el mar y, que con el lodo seco y a punta de palas y picotas, es muy posible que aparezcan cuerpos de personas que se reputan actualmente como desaparecidas; quince compadrurris aislados en la azotea del cuartel de Bomberos en El Salado, que estaban esperando el puente aéreo para ser sacados a partes mas seguras; y cabe consignar que uno de los damnificados de Chañaral, le dijo clarito a la Gordi que no sea mentirosa y que a la hora de ayudarlos, no se ponga a engrupir como la vieja Tila. Toma.







  Si bien el Aeropuerto "Desierto de Atacama", ubicado en el Km. 856 de la Panamericana Norte (Caldera) está en perfectas condiciones, desde Chamonate hasta la entrada de Copiapó las cosas no están como uno quiere, porque el río Copiapó dejó la mansaca en el sector de Costanera Sur con Maipú (Mall Plaza Copiapó), lugar donde una persona fue arrastrada por la corriente del río y no alcanzó a tomarse de uno de los pilares del puente: el Hospital que no resistió más al aluvión cuando las aguas y el fango se tragaban la avenida Los Carrera en toda su extensión desde Circunvalación con Matta hasta Copayapu camino a Tierra Amarilla; la destrucción casi total de Paipote, el aislamiento total y la hambruna por la falta de agua, así como la falta de luz, alimento y línea telefónica; las calles convertidas en lodazales por todas partes, con un trabajo incesante de máquinas retroexcavadoras para intentar despejarlas, cosa que ha sido muy complicado en todo sentido de la palabra (hasta hoy, las calles de Copiapó siguen embarradas); la gente que ha sufrido con las constantes ronchas en la piel, los piojos, la sarna, la dermatitis y hasta la inhalación de barro y polvo en suspensión, lo que ha incidido en la necesidad de usar mascarillas a la hora de salir de sus casas o albergues; los estúpidos que aprovechándose de la catástrofe, venden bidones de agua a precios absolutamente abusivos en supermercados y otros negocios; la comunicación terrestre entre Copiapó y Paipote que demoraba solo 15 minutos, ahora con las vías colapsadas se demora una hora y media; los periodistas a la hora de hacer sus notas, tienen que enfrentarse con el barro, donde finalmente llegan a hundirse en el fango con cables, micrófonos y otras cosas; el olor nauseabundo a fango en el subterráneo de un supermercado Jumbo y el julepe a que llegue otro aguacero y quede la mansaca otra vez; la indignación de los copiapinos que se tradujo en que un hombre se quiso quemar a lo bonzo y terminó apaleado por los pacos que los mandaron de Cerrillos (Santiago) a puro maltratar a los parroquianos (los dos polis involucrados, fueron sumariados y dados de baja por asesinos); el edil local Maglio Ciccardini (rebautizado como Maglio Chicha Fresca), fue pillado por las cámaras de televisión tomándose un cafecito muerto de la risa, así como cuando andaba haciéndose el lindorfo con el tema de la casandra y, cuando quiso basurear a Farkas que, repartía la ayuda que prometió, pero que según él, fue muy poco (Farkas aclaró que volvía con el resto, porque siguen llegando camiones desde Santiago); y para rematarla, la indignación es total contra los políticos, pues ya no le creen nada.











Foto de Víctor Navarrete Hombre Mapa.

  Y en la parte final de este capítulo, no debemos dejar pasar la situación de los habitantes de Alto del Carmen, que fueron rescatados en helicóptero de la zona de riesgo. Tampoco podemos dejar pasar la declaración de estado de excepción constitucional de catástrofe, con lo cual mandaron a los milicos a resguardar las zonas afectadas, aplicar el toque de queda y enjaular a 40 cabezas de polera por desacato.





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