domingo, 18 de noviembre de 2007

EL TRAN-FRACASO.

Hace tres añelis atrás, se le ocurrió a Don Ricky la genial idea de cambiarle el caracho a Ciudad Gótica, a través de un Plan de Amononamiento de la locomoción colectiva que llamaron Transantiago.
Estaban tan convencidos en La Moneda, que Carlitros Cruz le dió la mansa pasada a los cafeteros para que ejercieran como Operadores de los recorridos licitados..., y los reyes de los taponazos de las microlias -Manuel Amarrete y su compipa Demetrio Guarisnakis- le compraron al mandamás de Transportes. Pero en el 2005 se encontraron con un parelé de los chacales del volante, que dejó a toda la barra pop botella por las calles de Chago City, contando desde la familia de la Patty Navia por el norte, hasta los vecinitos de este metrosexual por el sur, pasando por la Sandrupi Fuentes, "Chiquiturri" Díaz, Jana Méndez y los Purkuyenes. También la sufrieron desde los màs riquelmes en la precordillera, hasta los más huastecos hacia la costa.
Llegamos al 22 de Octubre Purkuyén de ese año, cuando debutaron las cuncunas grandes y chicas en la capital, pero con atrasos espantosos. El mentiroso de Estévez le puso buena nota, pero la barra dijo lo contrario, cosa que es bastante cierto. Este plancito quería mejorar la calidad del transporte público, pero no lo ha hecho, sino que lo ha empeorado por completo, beneficiando sólo a los que tienen plaplipla sobrante por todas partes, perjudicando a los más pobletes.
A raíz de esto, se desató una guerra sin cuartel entre los que le prestan ropa a los colombianos -dueños totales del TransChago- y los amarillentos, quienes se arrancaron con los tarros y mandaron a la calle sus máquinas, chantandoles en seco las "piratas", microlias que adulteraban recorridos, e invadían territorios que no les corresponde. El Gobierno quería eliminar por completo las amarillentas y para siempre, pero no lo pueden hacer, ya que la barra no es tan tarada como lo piensan, el bolsillo está resentido, los salarios son muy bajos, y la gente sale todos los días al laburo, al colegio, a la Universidad o a puro pegar en la pera.
Se puede decir que la plata no va al Tata Fisco, sino que se va a los colombianos. Los operadores colombianos -Alsacia, Express, Nuevo Milenio, Subus- tienen fuertes conexiones con el narcotráfico, la guerrilla y los Carteles de Cali y Medellín..., y las autoridades gubernamentales les siguen dando alojamiento en hoteles cinco estrellas, dando a entender que el Transantiago es una verdadera mafia que quiere hacer mejorar una calidad de vida y de servicio, pero que a la larga y a la corta, manda a la zorra a la gente.
Querían tener el plan completo, pero las platas no llegan para arreglar las calles de esta capital, que ya se han repletado de hoyos monumentales, incluso las del centro. Querían tener Intermodales, pero éstas no existen ni en la doctrina soporífera del temible Morfeo Navia. Queda claro también que las troncales son pura chiva, y que se han atrasado cinco veces seguidas.
Este plan se va inexorablemente a la zorra, porque la gente lo prefiere así.

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