lunes, 11 de abril de 2016

OPERACIÓN SANTA PATRICIA 3.0, NI AHÍ CON EL QUE CAE (443ª PARTE). EL CASO UBER. (1)


  Con "Rockin' Soul" de los gringos de The Hues Corporation, comenzamos a zarandear de lo lindo en esta Operación Santa Patricia, que parte con la cuatiquera entre los taxistas y los uber-lindos.
  El llamado abierto a unirse a Uber en Santiago fue en 2014. Desde entonces la aplicación tecnológica ha estado funcionando en la capital del país y en dos años ya ha logrado alistar a más de 25.000 conductores, desatando la ira de los taxistas.
 Pero, ¿de qué trata Uber? En pocas palabras, el servicio permite que una persona con un smartphone se conecte a través de una aplicación con un chofer de un auto privado, que cobra una tarifa por el traslado, lo que se diferencia mucho del taxista tradicional que cobra a su antojo, brindando un mal servicio.
 Lo que suena como una transaca conveniente para ambas partes, ha desatado la polémica a nivel mundial.
Y Chile no podía ser la excepción. Tal como ha sucedido en la mayoría de las grandes ciudades a las que ha llegado el servicio de transporte privado, Uber envenó a los taxistas que ya están en pie de guerra contra la circulación de tocos privados a los que consideran como una competencia "desleal". 
Sin embargo, recién el pasado martes se presentó el primer proyecto de ley que busca regular el uso de Uber y que se espera que sea discutida en la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados.
El reclamo de los taxistas, es que el servicio de Uber no atraviesa por los mismos procedimientos legales que el resto de los transportistas sí debe enfrentar antes de salir a las calles. Al tratarse de autos particulares, los conductores de Uber no tienen que pagar recargos que sí cancelan los taxistas ni tampoco deben pasar pos supervisiones previas. De hecho, la Conferación Nacional de Taxis de Chile anunció que le interpondrán una demanda al servicio para que éste sea prohibidoA esa zalagarda se sumó recientemente el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Andrés Gómez-Lobo, quien aseguró que se trata de un medio privado “ilegal”. Harto ignorante ese zángano, porque aquí hay una laguna legal, puesto que, lo que no está contemplado en la ley, no puede considerarse ilegal. ¿Entendieron?.
  Sin embargo, el parlamentario Pedro Browne de Amplitud ─que presentó el proyecto de ley─, señaló que “las plataformas que generan este transporte privado de pasajero se apegan al decreto 80 que establece que estos pueden tener un sistema pagado que se paga entre quien conduce y la persona”. La empresa, por su parte, se defiende diciendo que brinda un servicio de tecnología, y no uno de transporte.
  En sus dos años de funcionamiento en Chile, Uber ha logrado captar 10.000 conductores para sus filas, y otras 15.000 se encuentran en trámite. Tal suma, superaría al número de afiliados en la confederación de choferes del país, que llega a 24.500 conductores.
  Esta verdadera guerra se desató cuando los chacales del manubrio alegaron por el servicio de Uber, por los tocos y porque hay gente inexperta que hasta puede manejar, sumado a la ganancia que puedan percibir los uber-lindos y los de Cabify, en desmedro de los de techo amarillo, que patalean por un posible empobrecimiento. Pero como son tan ignorantes estos viejujos, hay que recordarles que estos mismos mequetrefes cobran caro en cada trayecto, alteran los taxímetros, tienen los tocos como el orto y hacen un muy mal servicio. ¡Toma!.
  Es más, los colectiveros y los servicios de radiotaxis, funcionan con una Central que los manda. En cambio, los servicios que se encuentran en el ojo del huracán, funcionan con aplicación móvil y con GPS, sumado a la tarifa por traslado, que resulta ser mas conveniente que la que ofrecen los taxistas del techo amarillo.
  Pero eso no es todo..., porque el mismo ignorante de mierda de Gómez-Lobo, les avivó la cueca a los taxistas para que bloquearan la Alameda y Providencia, provocando tacos gigantescos, los que terminaron con un enfrentamiento ante los pacos pagados por la UDI, dejando detenidos en el camino y un poli disparando a quemarropa. ¡Impresentable!. Y el coro monumental lo canta así, así, así, así, así...
"¡HAY RUMORES DE GUERRA Y DE FUNERAL, COMENTAN QUE A MÍ SE ME ACERCA EL FINAL. RUMORES QUE HAY, POR UNOS QUE LLEVAN Y POR OTROS QUE TRAEN...!!".
Taxis versus Uber: ¿Cómo ha sido en el mundo la controversia que se desata en Chile?
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