jueves, 6 de junio de 2013

OPERACIÓN SANTA PATRICIA, NI AHÍ CON LOS FASCISTAS (SEXAGESIMOQUINTA PARTE).



  Desde la Universidad de Chile, nos entregaron un video con la situación que vive mi querida Casa de Bello. Hagamos el catastro.


FAU : eje interno, para discutir sobre la respuesta que emanó desde Decanato al diagnóstico, así también de la participación deficiente de nosotros en lo que ha sido la comisión triestamental que se había levantado luego del paro de 2 semanas que tuvimos, problemas con la subcontratación dentro de la FAU que se deben resolver a la brevedad.

Diseño en paro, revalida Martes
Geografía en paro
Arquitectura en paro, revalida el Viernes

JGM:


ICEI en paro, revalidan el Viernes: Temática nacional y local (SEMDA y proyecto Bicentenario)
FyH en paro, revalidan el Juves: Petitorio local con demandas internas y nacionales.
Sociales en paro, revalidan el Viernes:
1. Nivelar la información sobre los temas y discusiones tanto a nivel de facultad como nacional. Para aumentar la participación.
2. Avanzar en plan de acción, fundamentalmente en cuanto a las demandas transversales y de cada carrera. (temas internos)
3. Materializar las iniciativas surgidas de la discusión sobre Movimiento Estudiantil Nacional, levantando todas las actividades, espacios de trabajo y discusiones que sean posibles.
4. Avanzar en la elaboración y lucha por un Proyecto Educativo fuera de los marcos del Mercado en conjunto con otros espacios movilizados de la Universidad.
Ciencias en Paro, revalidan el Viernes: Demandas internas y movilización nacional.
Bachillerato en Paro indefinido (problemáticas internas: generar un proyecto de bachillerato a largo plazo que sea nuestro aporte real al movimiento estudiantil, la forma de acceso a la universidad y una nueva educación.)

Artes Centro en toma por situación local: ciclo básico, la crisis de gestión y falta de proyecto Artes.

INAP en toma por situación local:

Derecho en paro indefinido por movilizaciones nacionales.


 Así como lo vemos, el tema en la Chile cruza la vida nacional. Qué bien que mi querida Mole de Pío Nono se movilice. Y el coro monumental lo canta así, así, así, así, así...

 "¡¡Y FIESTA Y FIESTA, QUE SIGA LA FIESTA. VAMO' A DARLE FIESTA A ESTA GENTE HASTA QUE AMANEZCA...!!":


A hora, vean cómo Christian Warnken se lanza en picada:
Nos comunican (a mí y a mi equipo) que un programa de entrevistas que venimos haciendo desde hace 16 años en televisión cambiará de horario, a las 8 de la mañana del domingo. La noticia no nos sorprendió especialmente, puesto que apostar por hacer una televisión que dignifique al espectador constituye en estos días una rareza, casi un desvarío extravagante, un "lujo asiático" en tiempos de miseria.

Y hablo de miseria espiritual, esa que no aparece en las encuestas Casen, pero que tiene efectos tan degradantes como la otra, la más evidente. La televisión que me ha interesado hacer guarda un cierto olor a origen: la de una televisión chilena que nació desde las universidades como un servicio al país. Claro, los tiempos han cambiado, el país ha cambiado y la televisión refleja -para bien y para mal- lo que este país es. Enrique Lihn, en la década de 1980, al referirse a la televisión hablaba del "pequeño horno crematorio" donde se "abrasan los sueños", y describe el espectáculo patético de espectadores "reducidos por el showman a su primera infancia", y a las audiencias como "el rebaño que se arremanga atomizado junto al fuego/ en la noche de las cincuenta estrellas".

Al lado de la televisión de hoy, eso sí, la de los 80 (la que conoció y padeció Lihn) nos parece inocente, casi ingenua. La televisión pública y universitaria, como el espacio público, ha sufrido duros embates y mermas en estas décadas, porque asistimos al astillamiento de lo público.

En educación, recién venimos despertando de la ensoñación y la falacia (que algunos lograron inocularnos) de que la usura y la calidad eran compatibles. Nuestras ciudades han sido depredadas por una desmesura y avidez sin límites, y la calidad de nuestra política ha llegado a sus niveles más bajos. Lo más dramático del debilitamiento de lo público no es para las élites, sino para los sectores más populares, que siempre reciben lo peor, lo que "botó la ola": no tienen acceso a buena educación, no cuentan con librerías ni bibliotecas en sus poblaciones, y muchas veces ni siquiera tienen cable para no resignarse a una televisión cuyos noticiarios, con sus vergonzosas pautas, son el síntoma más evidente de la degradación. Desde la infancia han recibido una alimentación chatarra, una educación chatarra, una televisión chatarra. Pocas veces tienen acceso a la calidad, a lo excelso, para poder elegir con libertad.

Pensamos que por ese público valía la pena dar aunque fuera una quijotesca batalla en la única señal de televisión pública (abierta) de nuestro país que iba quedando, el "canal de todos los chilenos". Que lo mejor de nuestro pensamiento, investigación científica y creación artística llegara a hogares condenados a la pobreza no solo social, sino sobre todo cultural, por una élite sin visión ni pasión por lo público.

Al recibir la notificación del cambio de horario (que más bien era una forma de sacarnos de la pantalla, sin sacarnos), tuve la certeza de que esa humillación era inaceptable y que no había que ponerse de rodillas, solo para subsistir en el "horno crematorio". Al negarnos a estar en esas condiciones en pantalla, cuidamos la dignidad y respeto de nuestros creadores, pensadores e investigadores entrevistados (entre ellos varios Premios Nacionales), que merecen un trato por lo menos igual al de las "estrellas" de los realities y a tanto periodista que apenas sabe balbucear muletillas y frases deshilachadas ante los micrófonos.

Por ellos y por un público abusado por el bombardeo de telebasura, hemos decidido no seguir emitiendo "Una belleza nueva" por las pantallas de una televisión que es hoy nuestra Freirina del alma, y donde la belleza está prohibida todos los días. Nos negamos a ser parte de una farsa, el "adorno cultural" de una "televisión pública" que, como muchas palabras en el Chile de hoy, es una palabra vacía. Para nosotros, por lo menos, este show no debe continuar.
 


 
Realmente, para analizarlo con lupa.
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