domingo, 18 de noviembre de 2007

UN SIGLO DE JUVENTUD: LOS HURACANADOS AÑOS VEINTE Y LA ÉPOCA DE LAS JUNTAS EFÍMERAS.

Las décadas de los veinte y treinta, traía el ocaso de la República Parlamentaria, el período de gobierno del "León de Tarapacá" (si no, era de Tarapallá), el famoso "Ruido de Sables" -donde los milicos entraron brígidos al Congreso para dejar con la mamadera hirviendo a los parlamentarios, presionando a éstos a la aprobación de las Leyes Sociales-, la caída de Ibáñez en 1931, las repercusiónes del terremoto financiero de Wall Street y la caída del salitre natural en el Norte de Chile.
La FECH no podía estar ajena a esos hechos, pues aprovecharon de emitir una revista que encuadre el pensamiento de las generaciones universitarias de esos añelis, teniendo muy claro que la realidad chilena -desde esa mira- no podía quedar afuera, así como todo lo que al estudiantado le interesaba. Dicha revista se llamaba CLARIDAD.
A principios de los años veinte, se destacaban los escritos de un jóven escritor llamado José Domingo Gómez Rojas, que murió torturado por defender sus ideales (Ver nota de Eduardo "Almirante" Arancibia, al final de la crónica "El Parque Gómez Rojas y la Peatonal Dania..."); también eran los tiempos en que Enrique Sazié Herrera instaló la primera radioemisora en Chile (1922), la cual existió hasta principios de este año; eran tiempos en que la Federación sufría con el asalto de la "canalla dorada", donde la cuática fué terrible y los polis andaban nenenenenerviosos (allí estaban almorzando cuando los mayonesos dejaban la mansaca, los mozalvetes Pedrito Gandolfo, Jorge Iván Hübner, Rigoberto Soto y el poeta Roberto Meza Fuentes; eran tiempos en que algunos guaripolas de la FECH en esos años duraznos duraban un puro semestre; pero lo más significativo, ha sido la participación de la FECH en la caída del régimen de Carlos Ibáñez Del Campo, ocurrida hace 75 años atrás, dando paso al ascenso de Juan Estéban Montero.
Las imágenes captadas por los fotógrafos de Claridad, daban cuenta de ese hecho que hizo saltar a los más exaltados, los cuales se exaltaban más con la llamada "República Socialista", que duró menos que suspiro limeño, hasta que Alessandri los enderezó por completo. Pero la FECH no se queda atrás en los hechos, pasa a ser de la Universidad de Chile y siguen adquiriendo vital relevancia, tanto en el evento de meter la cuática por la horrible y deleznable matanza del Seguro Obrero, como por la llegada del Frente Popular al poder, con Pedro Aguirre Cerda.
Los guaripolas de la FECH en esas épocas han empezado en el Triunvirato de 1920 (César Fuenzalida, Rudecindo Ortega y Fernando García), para continuar con los monicacos Danielito Schweitzer (1921-22), Queno González (1922), Otto Lenck (1922), Abel Saavedra (1923), Alfredo Cruzat (1923-24), Roberto Meza Fuentes (1924), Quique Rossel (1924), Pancho Fernandois (1925), la mesa compuesta por los conchalepas-conchalepas Campbell, Basso, Infante y Barrios (1926), Calvino Corona (1928-29), Julio Barrenechea (1930-31 y 1933-34), Roberto Alvarado (1932-33 y 1935-36), Nacho Palma (1934-35) y Jorge Téllez (1936-37).
Seguiremos con otra crónica más de la FECH, que narrará la fiebre de los cuarenta y el síncope de los años cincuenta.

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