sábado, 22 de diciembre de 2007

EL CONSUMISMO SE TRAGÓ LA NAVIDAD

El espíritu de la Navidad se perdió hace tiempo, ya sea porque muchos olvidan que esta celebración rememora el nacimiento de Jesús en un pesebre allato en Belén hace algo así como 2.010 años: ya sea porque la firma gringa Coca Cola empezó a crear el mito del Viejo Pascuero y de los regalos; ya sea porque dentro de la misma mitomanía de las personas, existe la falsa creencia de la existencia del vejete de la capa rogelia como símbolo claro de una fecha en que ni saben el contenido religioso que tiene; ya sea porque dentro del mismo panorama les hacen creer a los más pánfilos que el Pascuero les trae los regalitos, sin darse cuenta de que los regalos no los envió el teclito de los renos, sino que el papurri, la mamurri, la tía, el tío o uno que otro pariente con cara de rata plastificada que comió Ratex y se murió; y sea también porque no hayan cómo inculcarles hábitos, ya que de una u otra manera les meten amenazas realmente estúpidas, como que el Viejo Pascuero no te va a traer ningún regalo porque no te has comido toda la comida.
Estamos hablando de gente consumista que se endeuda hasta el cogote comprando artículos personales en estas fechas, se estresan por puras pelotudeces para llegar a la casandra a estresar a sus peques y a la familia entera y reniegan en el mismo acto de que el Niño Jesús y su nacimiento en Palestina, es el principal motivo que inspira la Navidad. De hecho, son tan desatinados que ni se acuerdan de ir a la Misa del Gallo la noche del 24 (Nochebuena) con sus peques alma del Pulento, para después andar preguntando como idiotas qué cresta se está celebrando. ¡¿No digo yo...?!.
Hay que empezar a poner la alarma antes de Nochebuena, porque la panfilería comercial ya empezó a meterle ofertones y liquidaciones en los malls, donde a quien liquidan es a uno. De hecho, se crean Pascueróides en todos los centros comerciales, y muchos creen que salieron del Polo Norte. No señores, estos pobres desgraciados con cara de montepiados, son encarnados por los funcionarios de esos malls que comen bien, pagan caro y no terminan con diarrea. ¿Me pueden creer eso...??!!.
Y para rematar el tema, hay que entrar de lleno a poner un Pesebre en los pinos navideños, enseñarles a los cabros chicos de que el Viejo Pascuero no existe y que es un invento de la Coca Cola, de que el Jechu el regalo más importante que el Pulento nos envió a la Tierra, y quees más amermelado el que hace creer las payasadas de los más tontorrones..., que los mismos que se la creen.

¡¡TAN TAN...!!.
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